Violencia

MÁS DENUNCIAS, MÁS VISIBILIZACIÓN

Aunque existe la percepción de que se incrementaron los feminicidios desde la implementación de la Ley 348, los informes indican que no es que se estén dando más hechos de violencia en el país, sino que se los está visibilizando más porque ahora las mujeres los denuncian más.

Pero estas denuncias no encuentran las respuestas adecuadas ni oportunas del sistema de administración de justicia, además de ser limitadas por las condiciones de sujeción, sometimiento, presión y riesgo en la que se encuentran.

Algunos de los múltiples mitos que se deben desmontar son los siguientes: “En casa estarás segura, cuidado al caminar por la calle”, “Si mi pareja me pegó o me gritó es porque lo merezco, debo haber hecho algo mal”, “Si fuiste violada o abusada sexualmente es porque lo provocaste” y “Los hombres violentos son siempre psicópatas o locos”, entre otros.

Los informes presentados por distintas instituciones, como ser la Coordinadora de la Mujer, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Defensoría del Pueblo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Centro Gregoria Apaza, la Defensoría Municipal de la Niñez y la Adolescencia de La Paz y los Servicios Integrados de Justicia Plurinacional (SIJPLU), entre otros, coinciden en señalar que a pesar de la puesta en marcha de la Ley 348 –que reconoce 16 formas de violencia- el endurecimiento de las sanciones no ha frenado los altos índices de crímenes contra las mujeres, debido a varios factores que tienen que ver con los actores de la aplicación de esa norma.

La violencia de género es el término asignado para significar todas las acciones y resultados de la imposición de fuerza que se ejerce sobre las mujeres, con el objetivo de mantener o incrementar su opresión y subordinación por parte del género masculino, que es hegemónico.

La violencia adopta diferentes formas como la prostitución, el tráfico de mujeres, las diferentes formas de acoso, la violación, el uso del cuerpo de la mujer con fines comerciales, y todas las formas de maltrato físico, psicológico, sexual y social que ocurren en diferentes contextos, provocando diversos grados de daño que pueden llegar hasta la muerte de las víctimas, como es el caso del feminicidio.

MÁS DENUNCIAS, MÁS VISIBILIZACIÓN

Aunque existe la percepción de que se incrementaron los feminicidios desde la implementación de la Ley 348, los informes indican que no es que se estén dando más hechos de violencia en el país, sino que se los está visibilizando más porque ahora las mujeres los denuncian más.

Pero estas denuncias no encuentran las respuestas adecuadas ni oportunas del sistema de administración de justicia, además de ser limitadas por las condiciones de sujeción, sometimiento, presión y riesgo en la que se encuentran.

Algunos de los múltiples mitos que se deben desmontar son los siguientes: “En casa estarás segura, cuidado al caminar por la calle”, “Si mi pareja me pegó o me gritó es porque lo merezco, debo haber hecho algo mal”, “Si fuiste violada o abusada sexualmente es porque lo provocaste” y “Los hombres violentos son siempre psicópatas o locos”, entre otros.

Los informes presentados por distintas instituciones, como ser la Coordinadora de la Mujer, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Defensoría del Pueblo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Centro Gregoria Apaza, la Defensoría Municipal de la Niñez y la Adolescencia de La Paz y los Servicios Integrados de Justicia Plurinacional (SIJPLU), entre otros, coinciden en señalar que a pesar de la puesta en marcha de la Ley 348 –que reconoce 16 formas de violencia- el endurecimiento de las sanciones no ha frenado los altos índices de crímenes contra las mujeres, debido a varios factores que tienen que ver con los actores de la aplicación de esa norma.

La violencia de género es el término asignado para significar todas las acciones y resultados de la imposición de fuerza que se ejerce sobre las mujeres, con el objetivo de mantener o incrementar su opresión y subordinación por parte del género masculino, que es hegemónico.

La violencia adopta diferentes formas como la prostitución, el tráfico de mujeres, las diferentes formas de acoso, la violación, el uso del cuerpo de la mujer con fines comerciales, y todas las formas de maltrato físico, psicológico, sexual y social que ocurren en diferentes contextos, provocando diversos grados de daño que pueden llegar hasta la muerte de las víctimas, como es el caso del feminicidio.