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IMPACTO DIFERENCIADO DE LA CRISIS SANITARIA POR EL COVID-19 EN LA VIDA DE LAS MUJERES BOLIVIANAS



El 10 de marzo de 2020, Bolivia reportó los dos primeros casos del nuevo coronavirus COVID-19. Dos semanas después, el Gobierno nacional declaró estado de emergencia sanitaria y en ese marco estableció un conjunto de medidas de prevención de la enfermedad y posteriormente disposiciones para mitigar los efectos de dicha declaratoria. La llegada de la pandemia al país marcó un antes y un después en la vida cotidiana de las y los bolivianos, pero con impactos diferenciados sobre hombres y mujeres. Esta es nuestra mirada feminista.
En el primer mes de cuarentena total en Bolivia (del 22 de marzo al 22 de abril), cinco mujeres perdieron la vida en manos de feminicidas y más de 1.500 hechos de violencia se suscitaron al interior de los hogares bolivianos. Pero el incremento de la violencia no es la única expresión –aunque sí una de las más preocupantes– del impacto multidimensional del COVID-19 en la vida de las mujeres. La pandemia también está multiplicando y profundizando las desigualdades ya existentes en el país, por lo que urge que desde todos los niveles de Gobierno se incluya
la perspectiva de género en la adopción de medidas y políticas públicas para mitigar los efectos directos e indirectos en las mujeres. La violencia en todas sus formas, los derechos sexuales y derechos reproductivos, el trabajo de cuidados y la autonomía económica, y la participación de las mujeres en la toma de decisiones son algunos temas
de preocupación que convocaron a 30 instituciones afiliadas a la red de la Coordinadora de la Mujer y la Articulación de Organizaciones Sociales de Mujeres y Mixtas a tres conversatorios desarrollados online.
Estos espacios permitieron, primero, realizar un análisis de la situación de las mujeres frente a la emergencia sanitaria desde sus diferentes realidades, y, segundo, identificar propuestas y desafíos a corto, mediano y largo plazo en los seis ejes temáticos de la Agenda Política de las Mujeres.
Precisamente, el punto de partida de la reflexión y de las propuestas contenidas en este documento deja por sentado que la crisis sanitaria global y las respuestas de cada Estado ante ella requieren reconocer que la pandemia afecta a hombres y mujeres de manera diferenciada. No hacerlo significará profundizar más las desigualdades de género, en
desmedro de las mujeres, particularmente de aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
En ese marco de análisis se advirtió que uno de los primeros efectos del confinamiento es el incremento de la violencia contra las mujeres, debido a que muchas de ellas están cumpliendo el aislamiento obligatorio y preventivo con sus agresores, que en la mayoría de los casos es su pareja o algún otro miembro de su familia. Según la Fiscalía General del Estado, entre el 22 de marzo –inicio de la cuarentena total—y el 3 de mayo se registraron 1.743 denuncias contempladas en la Ley N° 348. En el mismo periodo, 11 mujeres perdieron la vida por la violencia machista.
Otro efecto que no tardó en hacerse visible es la crisis de los cuidados. La cuarentana para la mayoría de las mujeres significa dedicar más tiempo del habitual a las tareas domésticas y de cuidado, mucho más si tienen hijas o hijos menores de cinco años, personas con discapacidad, enfermas o de la tercera edad. Sin duda, esta crisis sanitaria ha puesto en evidencia la asimetría y doble jornada laboral que asumen las mujeres.
Alrededor del 70% de las mujeres en Bolivia desarrolla sus actividades productivas en el sector informal, uno de los más golpeados por la crisis sanitaria. Ante la imposibilidad de generar ingresos diarios para su subsistencia, al igual que las pequeñas productoras que se ven imposibilitadas de transportar sus productos a los centros de abastecimiento, miles de mujeres cada día están lidiando con la incertidumbre.
También causa preocupación la situación de las trabajadoras asalariadas del hogar, que representan el 1,7% de la población ocupada. Muchas fueron despedidas y otras continúan trabajando con una sobrecarga laboral y sin medidas de bioseguridad adecuadas. La Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar (FENATRAHOB) registró alrededor de 30 vulneraciones a los derechos laborales de sus afiliadas sólo en el primer mes de la cuarentena.
Pero quienes causan particular preocupación son las profesionales y trabajadoras de la salud que actualmente están en primera fila de la batalla contra el coronavirus. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres representan el 67% del personal de salud en todo el mundo; se estima que en Bolivia dicha cifra corresponde al 70%. Hoy en día, ellas enfrentan el mayor desafío de sus trayectorias profesionales, luchar contra un enemigo invisible sin contar con las suficientes armas para hacerlo, tal como ocurre en Bolivia. Así, el costo emocional y para la propia vida de estas mujeres es muy alto.
Como se puede advertir, tanto en el ámbito productivo, como profesional y personal, las mujeres están sufriendo los embates de la crisis sanitaria por doble partida. Sin embargo, todas las medidas implementadas hasta el momento no han considerado las brechas de desigualdad de género y social que existen en nuestro país. Por ello, es imprescindible
instalar en la agenda pública el análisis del impacto diferenciado de la crisis en las mujeres, el cual está relacionado directamente con los roles de género, la situación de pobreza y desigualdad en que se encuentra la mayoría de la población femenina.
En este marco, adquiere mayor relevancia contar con datos e información fiable y actualizada sobre las características socioeconómicas de la población boliviana que permitan responder con un plan de contingencia acorde a las necesidades de los sectores más vulnerables: mujeres que viven del comercio informal, de la agricultura campesina indígena, de la minería, mujeres de la tercera edad, mujeres con VIH, entre otras.
Cabe mencionar que, al respecto, se carece de información oficial desagregada por sexo. Con el objetivo de contribuir a la búsqueda de respuestas más efectivas y oportunas frente a la crisis sanitaria que está viviendo Bolivia y el mundo, la Coordinadora de la Mujer, junto a sus instituciones afiliadas y las Organizaciones Sociales de Mujeres y Mixtas, presenta este documento que incluye un diagnóstico de la situación y un conjunto de propuestas
concretas desde una mirada integral, pero expresadas a través de los seis ejes estratégicos de la Agenda Política desde las Mujeres: garantías y condiciones para el ejercicio del derecho a vivir una vida libre de violencia; autonomía y autodeterminación de los cuerpos de las mujeres; autonomía económica de las mujeres y revalorización del trabajo
doméstico; desmontaje cultural, simbólico y material del patriarcado; justicia ambiental con justicia de género; y democratización del poder y participación política de las mujeres.
Para el movimiento de mujeres de Bolivia, la lucha contra el coronavirus no es una batalla que debe librarse sólo en el ámbito de la salud y,menos aún, sin la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Esta es una oportunidad para reconstruir una sociedad más igualitaria.
 
Descarga del archivo adjunto el documento completo, que incluye un diagnóstico y propuestas.

20 de Mayo del 2020
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IMPACTO DIFERENCIADO DE LA CRISIS SANITARIA POR EL COVID-19 EN LA VIDA DE LAS MUJERES BOLIVIANAS



El 10 de marzo de 2020, Bolivia reportó los dos primeros casos del nuevo coronavirus COVID-19. Dos semanas después, el Gobierno nacional declaró estado de emergencia sanitaria y en ese marco estableció un conjunto de medidas de prevención de la enfermedad y posteriormente disposiciones para mitigar los efectos de dicha declaratoria. La llegada de la pandemia al país marcó un antes y un después en la vida cotidiana de las y los bolivianos, pero con impactos diferenciados sobre hombres y mujeres. Esta es nuestra mirada feminista.
En el primer mes de cuarentena total en Bolivia (del 22 de marzo al 22 de abril), cinco mujeres perdieron la vida en manos de feminicidas y más de 1.500 hechos de violencia se suscitaron al interior de los hogares bolivianos. Pero el incremento de la violencia no es la única expresión –aunque sí una de las más preocupantes– del impacto multidimensional del COVID-19 en la vida de las mujeres. La pandemia también está multiplicando y profundizando las desigualdades ya existentes en el país, por lo que urge que desde todos los niveles de Gobierno se incluya
la perspectiva de género en la adopción de medidas y políticas públicas para mitigar los efectos directos e indirectos en las mujeres. La violencia en todas sus formas, los derechos sexuales y derechos reproductivos, el trabajo de cuidados y la autonomía económica, y la participación de las mujeres en la toma de decisiones son algunos temas
de preocupación que convocaron a 30 instituciones afiliadas a la red de la Coordinadora de la Mujer y la Articulación de Organizaciones Sociales de Mujeres y Mixtas a tres conversatorios desarrollados online.
Estos espacios permitieron, primero, realizar un análisis de la situación de las mujeres frente a la emergencia sanitaria desde sus diferentes realidades, y, segundo, identificar propuestas y desafíos a corto, mediano y largo plazo en los seis ejes temáticos de la Agenda Política de las Mujeres.
Precisamente, el punto de partida de la reflexión y de las propuestas contenidas en este documento deja por sentado que la crisis sanitaria global y las respuestas de cada Estado ante ella requieren reconocer que la pandemia afecta a hombres y mujeres de manera diferenciada. No hacerlo significará profundizar más las desigualdades de género, en
desmedro de las mujeres, particularmente de aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
En ese marco de análisis se advirtió que uno de los primeros efectos del confinamiento es el incremento de la violencia contra las mujeres, debido a que muchas de ellas están cumpliendo el aislamiento obligatorio y preventivo con sus agresores, que en la mayoría de los casos es su pareja o algún otro miembro de su familia. Según la Fiscalía General del Estado, entre el 22 de marzo –inicio de la cuarentena total—y el 3 de mayo se registraron 1.743 denuncias contempladas en la Ley N° 348. En el mismo periodo, 11 mujeres perdieron la vida por la violencia machista.
Otro efecto que no tardó en hacerse visible es la crisis de los cuidados. La cuarentana para la mayoría de las mujeres significa dedicar más tiempo del habitual a las tareas domésticas y de cuidado, mucho más si tienen hijas o hijos menores de cinco años, personas con discapacidad, enfermas o de la tercera edad. Sin duda, esta crisis sanitaria ha puesto en evidencia la asimetría y doble jornada laboral que asumen las mujeres.
Alrededor del 70% de las mujeres en Bolivia desarrolla sus actividades productivas en el sector informal, uno de los más golpeados por la crisis sanitaria. Ante la imposibilidad de generar ingresos diarios para su subsistencia, al igual que las pequeñas productoras que se ven imposibilitadas de transportar sus productos a los centros de abastecimiento, miles de mujeres cada día están lidiando con la incertidumbre.
También causa preocupación la situación de las trabajadoras asalariadas del hogar, que representan el 1,7% de la población ocupada. Muchas fueron despedidas y otras continúan trabajando con una sobrecarga laboral y sin medidas de bioseguridad adecuadas. La Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar (FENATRAHOB) registró alrededor de 30 vulneraciones a los derechos laborales de sus afiliadas sólo en el primer mes de la cuarentena.
Pero quienes causan particular preocupación son las profesionales y trabajadoras de la salud que actualmente están en primera fila de la batalla contra el coronavirus. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres representan el 67% del personal de salud en todo el mundo; se estima que en Bolivia dicha cifra corresponde al 70%. Hoy en día, ellas enfrentan el mayor desafío de sus trayectorias profesionales, luchar contra un enemigo invisible sin contar con las suficientes armas para hacerlo, tal como ocurre en Bolivia. Así, el costo emocional y para la propia vida de estas mujeres es muy alto.
Como se puede advertir, tanto en el ámbito productivo, como profesional y personal, las mujeres están sufriendo los embates de la crisis sanitaria por doble partida. Sin embargo, todas las medidas implementadas hasta el momento no han considerado las brechas de desigualdad de género y social que existen en nuestro país. Por ello, es imprescindible
instalar en la agenda pública el análisis del impacto diferenciado de la crisis en las mujeres, el cual está relacionado directamente con los roles de género, la situación de pobreza y desigualdad en que se encuentra la mayoría de la población femenina.
En este marco, adquiere mayor relevancia contar con datos e información fiable y actualizada sobre las características socioeconómicas de la población boliviana que permitan responder con un plan de contingencia acorde a las necesidades de los sectores más vulnerables: mujeres que viven del comercio informal, de la agricultura campesina indígena, de la minería, mujeres de la tercera edad, mujeres con VIH, entre otras.
Cabe mencionar que, al respecto, se carece de información oficial desagregada por sexo. Con el objetivo de contribuir a la búsqueda de respuestas más efectivas y oportunas frente a la crisis sanitaria que está viviendo Bolivia y el mundo, la Coordinadora de la Mujer, junto a sus instituciones afiliadas y las Organizaciones Sociales de Mujeres y Mixtas, presenta este documento que incluye un diagnóstico de la situación y un conjunto de propuestas
concretas desde una mirada integral, pero expresadas a través de los seis ejes estratégicos de la Agenda Política desde las Mujeres: garantías y condiciones para el ejercicio del derecho a vivir una vida libre de violencia; autonomía y autodeterminación de los cuerpos de las mujeres; autonomía económica de las mujeres y revalorización del trabajo
doméstico; desmontaje cultural, simbólico y material del patriarcado; justicia ambiental con justicia de género; y democratización del poder y participación política de las mujeres.
Para el movimiento de mujeres de Bolivia, la lucha contra el coronavirus no es una batalla que debe librarse sólo en el ámbito de la salud y,menos aún, sin la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Esta es una oportunidad para reconstruir una sociedad más igualitaria.
 
Descarga del archivo adjunto el documento completo, que incluye un diagnóstico y propuestas.

20 de Mayo del 2020
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