Agenda

Haga click en cualquier dia

Para mostrar las Actividades




 »La Coordinadora en los Medios  »Cuando el arte sensibiliza Género.
Las expresiones culturales tienen un valor diferente en los colectivos sociales. Aquí­, los testimonios de gente dedicada al teatro, música y audiovisual
PUBLICADO EN EL DEBER (19/12/2010). Anna Infantas
19 de Enero del 2011

La Coordinadora en los Medios

Cuando el arte sensibiliza Género.
Las expresiones culturales tienen un valor diferente en los colectivos sociales. Aquí­, los testimonios de gente dedicada al teatro, música y audiovisual
PUBLICADO EN EL DEBER (19/12/2010). Anna Infantas

Cuatro historias, cuatro emprendimientos... Gente de barrio, mujeres migrantes, alumnos de colegio, chicos que han vivido en situación de calle y un grupo de no videntes que han aprendido a echar mano de las letras, del teatro, de la música y del cine. Contra toda adversidad, y sin más técnica que la voluntad y las ganas de hacer cosas, ellos desarrollaron un instinto para crear. Así­ surgió, por ejemplo, Bachata Boys, conformado por Ricardo Cruz, Julio Limachi, David Vallejos, Pablo César Unzueta y Rodrigo Franco. Tres de sus cinco miembros, que tienen entre 18 y 23 años, no pueden ver y el otro tiene visión baja. La mayorí­a se conoce desde peladitos, crecieron en Aprecia y desde hace tres años cantan en los micros. Fue la tenacidad de Rodrigo, un estudiante de Psicologí­a de la Universidad Gabriel René Moreno, que los llevó a buscar a la cantante Alenir Echeverrí­a para que les enseñara lo que ellos sabí­an por instinto. Querí­an ir más allá.
A la artista, por supuesto, no sólo le cautivó la historia de los chicos, sino también su talento. “Cuando los conocí­ quedé impresionada, porque Rodrigo (el único que ve) nunca me dijo que eran invidentes, pero también me impactó su fortaleza para trabajar. Todos tocan guitarra y otros instrumentos de forma empí­rica, además que componen sus temas”, dice Alenir. Pero ahora quieren grabar un disco, pero necesitan tener mejores instrumentos. Para que se dé una idea: Ricardo improvisó un viejo bongo, que lo ha atado con cuerdas, mientras que Julio, en lugar de maracas, toca “los huevos”, dice riendo. Entre ellos hay quí­mica, pero también aspiraciones. Desean que las personas los escuchen y los contraten, porque son músicos que simplemente esperan una oportunidad. “Queremos hacer otras cosas”, dicen Rodrigo y Pablo, en broma, y acotan: “Ahora queremos cantar en buses”.

El buen humor es una constante que también se percibe en Emily Barbery y Cinthia Farfán, de la agrupación Mujeres Migrantes. Sentadas en la pensión de Emily, echan a correr el pasado cuando Ana Cecilia Wadsworth, del Taller de Historia y Participación de la Mujer (Tahipamú), les habló sobre la visibilización. La organización buscaba revalorizar la experiencia de mujeres que viajaron a España en busca de mejores oportunidades y que habí­an retornado al paí­s. Ana Cecilia logró entusiasmar a 18 señoras, claro que jamás imaginó que ellas darí­an vida a un grupo de teatro y luego se convertirí­an en protagonistas de un documental que dirigirí­a Alejandro Fuentes.
Escribieron el guión de la obra Estamos de vuelta. Recibieron clases de expresión corporal y lo demás lo dejaron a sus experiencias. “Quisimos mostrar la otra cara de la moneda”, cuentan Cinthia y Emily, dos de las nueve “actrices naturales” que integran el elenco. Su escenografí­a es tan sencilla como el vestuario de estas madres. Suelen aparecer sin zapatos, identificadas por una polera roja y un pantalón negro. “Salimos descalzas, porque vamos a buscar otro rumbo sin saber qué nos espera. Y rojo, porque todo lo hacemos por amor a nuestra familia, y negro, porque es triste vivir lejos”, comenta Emily, y Ana Cecilia agrega: “Hemos ido a La Paz. Allí­ impactó ver una obra de calidad, que además llevaba un mensaje muy fuerte”.
Una apuesta distinta también dieron 16 unidades educativas del Plan 3.000 y 160 adolescentes que fueron capacitados para ser periodistas populares. El jueves, en el Centro Cultural Tinku, los protagonistas se reunieron para presentar el fruto de su esfuerzo: la revista Somos. “Porque en el Plan 3.000 somos deporte, somos salud, somos cultura”, detalla Juan Pablo Sejas, La apuesta, coordinada por Ricerca e Cooperaziones, la Asociación de Arte, Cultura y Deporte San Isidro y la comunidad Hombres Nuevos, es tener un centro de documentación histórico barrial que se convierta en un espacio itinerante de cultura. Para ello, un primer paso fue capacitar a los chicos en técnicas de periodismo. De todos los que participaron, 20 estamparon sus nombres en el í­ndice de Somos. “Para ellos es un orgullo y una identidad, porque empiezan a entender cómo es la historia de sus abuelos y de sus padres que llegaron a este espacio inhóspito y que ahora se ha convertido en una de las ciudadelas más importantes”, apunta Sejas.
Los chicos no sólo aprendieron a escribir, sino también audiovisual. “Son actividades que permiten desarrollar sus talentos”, afirma el coordinador en Santa Cruz del proyecto Quiénes Somos. Para respaldar sus palabras están Regina Ardaya, que dice: “Ha sido una experiencia bonita, porque descubres cosas valiosas de la ciudadela”, y Flor Marí­a López, que añade: “Nos encaminaron para encontrar nuestra vocación”.
Opciones que también las encontraron ocho chicos que han vivido en situación de calle, pero que decidieron volcar la página y hoy forman parte de la República de Callecruz, una de las siete instituciones de la Plataforma Unidos que apostaron a este proyecto de teatro. La otra cara de la vida es dirigida por Mildred Velásquez y pronto iniciará la gira de un mes por Bélgica. “La obra muestra que estos chicos son como nuestros chicos, que tienen sueños, capacidades increí­bles, voluntad, pero lo único que necesitan es tener una oportunidad de creer en ellos”, apunta la directora. Al igual que Velásquez, Wadsworth considera que las expresiones artí­sticas ayudan a que los colectivos sociales se sensibilicen con estos grupos sociales, sin contar que es un proceso terapéutico que ayuda a sacar vivencias y emociones dolorosas. “Decidí­ estar en el teatro, porque me ayuda en mi forma de ser y a tratar de borrar mis malos recuerdos de ayer”, confiesa Ángel. Mildred es consciente de que el arte abre las puertas a la vida y a los sueños.

 
Autor: Anna Infantas
Formato del Medio: Medios Impresos
Pagina: http://www.eldeber.com.bo/2010/2010-12-19/vernotaescenas.php?id=101218201316



Coordinadora de la Mujer
Av. Arce 2132, Edificio Illampu, Piso 1, Oficina A • Telf/Fax. 591-2-2444923 • La Paz - Bolivia
Diseño y desarrollo web: Dibel Soluciones en Tecnologia