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5 de Mayo del 2009

La Coordinadora en los Medios

EL ESPECTACULO DE LA BELLEZA COLONIZADA

El rasgo más sobresaliente de la cultura ligth contemporánea en todos los paí­ses de la región, sin duda, son los concursos de belleza. Convertidos en eventos noticiosos y en espectáculo mediático de primera lí­nea, han sido el blanco preferido de la crí­tica feminista. Bolivia no ha sido ajena a esta realidad. En dí­as pasados, Marí­a Galindo, integrante de “Mujeres Creando”, ha puesto al Alcalde paceño, Juan del Granado, en figurillas al irrumpir en la gala final del evento de belleza, “Miss La Paz Bicentenario ” y denunciar que los recursos de los contribuyentes no pueden dilapidarse fomentando concursos que denigran la dignidad de las mujeres y promueven contenidos estéticos racistas.

Coincidiendo con esta percepción, creemos que lo que se pone en evidencia en esta clase de eventos, supuestamente destinados a promover una cultura “cí­vica ciudadana” y fomentar un supuesto espí­ritu incluyente de “paceñidad”- o en su caso “cochabambinidad” o “cruceñidad”- de la diversidad étnica, es producir solamente un espectáculo para las cámaras. La incorporación del traje tí­pico de la chola paceña en la pasarela, no resuelve los rasgos racistas y de clase que suelen envolver a estos eventos. A pesar del intento del burgomaestre paceño por escenificar una sociedad diversa y plural con capacidad de agregar sí­mbolos y tradiciones de distinto origen, a través de la recuperación del “colorido” atuendo de las mujeres indí­genas, este gesto no alcanzó para desmontar un espectáculo en el que a través del uso del cuerpo de las mujeres, se reafirmaron códigos de feminidad y belleza vinculados a estereotipos raciales y de clase, que paradójicamente combate la nueva Constitución que Del Granado promovió. De hecho, los trajes de noche y de baño, expuestos por las candidatas, sirvieron para normalizar y desfolklorizar el evento y recordar que el concurso versaba sobre la belleza de mujeres de clase media y alta cuyas cualidades estéticas nada tení­an que ver con los rasgos de las mujeres indí­genas de carne y hueso, representadas por cuerpos ajenos a ellas. Ser altas, delgadas, espigadas, elegantes, con la mejor silueta, con figuras bien trabajadas, con garbo, son atributos que hacen referencia a la pertenencia de clase y al origen étnico y racial de las concursantes. En este marco, por más de que el reinado sea un evento público esto no implica que esté abierto bajo las mismas condiciones a todas las mujeres de La Paz o del resto de Bolivia. El estándar occidental de belleza se encargará de situar las fronteras entre unas y otras, por lo demás no es casual que sea un hotel cinco estrellas el escenario en el que tienen lugar estos acontecimientos, reproduciendo así­ simbólicamente las exclusiones raciales y las distancias sociales. No está demás recordarle al Sr. Alcalde paceño, ( y al resto de sus pares que promueven estas contiendas), las ambigí¼edades que trae a sus convicciones, el que este espectáculo de belleza recree escenarios monárquicos y medievales: como el cetro y la corona, sí­mbolos que poco contribuyen a los retos de descolonización en que está embarcado el paí­s. O que los concursos de belleza refuerzan procesos de alienación por efecto de la cosificación y objetivación de los cuerpos de las mujeres, y que se requieren polí­ticas para despartriarcalizar(romper moldes machistas) al paí­s. O que resulta contradictorio que el canal estatal, al servicio de todos los sectores de la población, se convierta en un espacio privilegiado para promocionar a elites urbanas clasemedieras y altas a través de la belleza de sus mujeres mestizas o blancas, mientras que excluye de sus referentes espaciales a las áreas rurales, donde las mujeres indí­genas no responden “y no tienen porqué- a los cánones de la belleza occidental, pero tampoco ostentan las cualidades que se consideran valiosa para la cultura hegemónica y tradicional. Para terminar, nos quedamos con dos preguntas: ¿No es contradictorio que un Gobierno que dice estar empeñado en erradicar los resabios de un orden colonial, señorial y racista en el paí­s, utilice el canal 7, un espacio estatal, para promocionar el concurso de belleza de Miss La Paz ? O incluso promover concursos de belleza en el Alto, con patrones de evaluación claramente occidentales. ¿No es, por decir lo menos, contradictorio que la Alcaldí­a paceña, como supuesto aliado del proceso de descolonización en el paí­s, destine recursos para financiar este tipo de eventos, que no contribuyen en lo más mí­nimo a reparar las fracturas de orden colonial y patriarcal en Bolivia? Lo mí­nimo que se podrí­a exigir es una concordancia entre el discurso y la práctica. La descolonización, para ser tal, es o debiera ser también estética, porque lo feo o bello no son sino construcciones sociales y culturales, una ideologí­a, que sirve para exaltar o degradar según el color de la piel, los rasgos de la cara o las proporciones del cuerpo.

 
Autor: Marí­a Lourdes Zabala Canedo
Formato del Medio: Medios Impresos



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