La Paz, 1 de abril de 2026.-
Los resultados de las Elecciones Subnacionales 2026 evidencian un incremento en
la presencia de mujeres en cargos ejecutivos municipales respecto a anteriores
procesos electorales; sin embargo, la participación sigue siendo marcadamente
desigual y refleja las persistentes barreras estructurales que restringen el
acceso de las mujeres a espacios de poder y toma de decisiones.
De acuerdo con el análisis del Observatorio de
Género de la Coordinadora de la Mujer, con base en los datos del cómputo
oficial del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), 31 mujeres fueron electas
como alcaldesas de un total de 335 municipios. Esto representa el 9,7?l
total, una cifra que, si bien muestra un leve incremento respecto a procesos
anteriores (8,6% en 2015 y 6,5% en 2021), continúa evidenciando una profunda
brecha de género en el acceso a cargos ejecutivos.
“El aumento de mujeres en la política no está cambiando quién ejerce el poder. La brecha sigue siendo profunda: por cada 11 hombres electos como alcaldes, solo una mujer accede a este cargo”, afirma Tania Sánchez, directora de la Coordinadora de la Mujer.
Desigualdades
territoriales
El análisis por departamento muestra diferencias significativas que dan cuenta de dinámicas territoriales desiguales en el acceso de las mujeres al poder local. Mientras Beni alcanza un 31,6?alcaldesas y Pando un 20%, otros departamentos presentan niveles considerablemente bajos, como Potosí (4,9%) y La Paz (5,7%
Particularmente preocupante es el caso de
Cochabamba, donde ninguno de sus 47 municipios eligió a una mujer como
alcaldesa, lo que evidencia la persistencia de patrones de exclusión más
acentuados en determinados contextos.
“Estas disparidades territoriales refuerzan la
necesidad de políticas diferenciadas y estrategias de impulso a liderazgos de
mujeres que respondan a contextos locales específicos”, apunta Sánchez.
Desde la postulación
La brecha en los resultados electorales tiene su
origen en la desigualdad en la oferta electoral. Solo el 13,8? las
candidaturas a ejecutivos municipales correspondió a mujeres (288 mujeres
frente a 1.792 hombres), lo que limita de partida sus posibilidades de acceso.
Además, la tasa de éxito también es menor:
mientras 17 de cada 100 candidatos hombres resultaron electos, solo 11 de cada
100 mujeres lograron acceder al cargo. Este dato evidencia que la desigualdad
no solo radica en la cantidad de candidaturas, sino también en las condiciones
de la competencia electoral.
Para la Coordinadora de la Mujer, estos
resultados revelan que la ausencia de medidas de acción afirmativa en cargos
ejecutivos continúa reproduciendo un sistema excluyente que restringe el
liderazgo político de las mujeres.
Un hito histórico
En el nivel departamental, se registra un hecho
histórico: por primera vez una mujer fue elegida gobernadora por voto popular.
Gabriela de Paiva, de Libre Pando, obtuvo el 46,93? los votos, marcando un
precedente en la participación política de las mujeres en el país.
Asimismo, existe la posibilidad de que una
segunda mujer acceda a una gobernación en Tarija, donde María René Soruco
disputará la segunda vuelta electoral.
No obstante, estos avances conviven con una
persistente predominancia masculina en los ejecutivos departamentales, lo que
confirma que los logros son aún aislados y no reflejan un cambio estructural en
la distribución del poder.
Desafíos pendientes
Si bien Bolivia ha logrado avances normativos
importantes en paridad para cargos legislativos, los datos muestran que esta no
se ha trasladado al ámbito de los cargos ejecutivos.
“El desafío no es solo aumentar la presencia de
mujeres, sino transformar las condiciones que limitan su acceso al poder,
avanzando hacia una democracia paritaria que asegure no solo representación,
sino también ejercicio efectivo del liderazgo político de las mujeres”, afirma
la directora de la Coordinadora de la Mujer.
En este contexto, la organización resalta la
importancia de impulsar medidas concretas que promuevan la participación
política de las mujeres en condiciones de igualdad, incluyendo mecanismos que
incentiven su postulación y garanticen condiciones equitativas en la
competencia electoral.